Aprendido en una barra: “El periodismo ya no es igual”


Realidad.
Las Vegas.
2 Mayo 2010.

“El periodismo ya no es igual. No soporté cuando comenzaron a insultarme diciéndome que me rebajarían el salario. ¡Por favor! Tuve una carrera lo suficientemente  grande como para haber entrevistado a Muhammad Ali”.

Jack confiesa que está en sus “tempranos setentas”. Sin embargo, hay que admitir que la edad parece no haberle cobrado la factura natural que le pasa a todos los terrestres. Se podría decir, con facilidad, que Jack es un viejo joven. Trabajó en el Chicago Tribune, uno de los mejores diarios del mundo antes de que la furia corporativa lo volviera porquería.

Conversa conmigo en la barra del restaurant Cabo Wabo en el terminal de Southwest Airlines del Aeropuerto McCarran, Las Vegas. Luego de unas tres Stella Artois entra en confianza y suelta unas cuantas verdades.

Jack lleva en el brazo derecho una venda parecida a las que usan los jugadores de bowling, pero dice que en su caso es por problemas de artritis. “No es nada grave, de hecho pronto dejaré de usarla” y realmente mueve el brazo sin ningún problema.

Al lado de Jack está Seth, su hijo, ambos decidieron encontrarse en Las Vegas para disfrutar de la pelea entre Floyd Mayweather y Shane Mosley. Seth vive en Filadelfia y Jack en Maryland, cerca de Baltimore. Beben juntos en el aeropuerto antes de retomar sus caminos.

“Desde hace algún tiempo me veo con mi papá de esta manera”, dice Seth. “Pero este viaje fue especial. Llegamos dos días antes de la pelea y me dio oportunidad de disfrutar junto a él como si fuera un niño de nuevo. Y bueno, él aquí en Las Vegas quizás rejuveneció unos años”.

Al rato, inevitablemente en una semana de boxeo en Las Vegas la conversación se torna hacia el deporte de los trancazos. Hablamos de los mejores de hoy en día y los mejores de hace años, Pacquiao, Mayweather, Cotto, Pavlik, Martínez, Williams, Márquez, Barrera; Ali, Dempsey, Robinson, Leonard, Hearns y etcéteras.

“Nadie puede decir que es más grande que Muhammad Ali. Nadie nunca será más grande que él”, dice Jack, blanco, ojos azules, aún con abundante cabello y poblada barba blanca. “Una vez estuve en una cena a la que asistió Ali. Todavía lo llamaban Cassius Clay en esa época, pero ya era famoso. Era una cena de periodistas a la que invitaron a unos cuantos atletas, pero la verdad sólo recuerdo a Ali. Fue impresionante. Cuando llegó fue mesa por mesa y saludó a todos. Recuerdo que cuando se acercó a mi silla preguntó ‘¿quieren hacer alguna pregunta?’ y yo me quedé tan atónito que me parece pregunté una cosa tonta como ‘¿cómo te sientes?’. Ya presentía lo que Clay iba a ser y no podía creer su humildad”.

Ni Jack ni Seth creen que Floyd Mayweather sucumba ante Manny Pacquiao, pero los dos esperan que eso pase.

“Creo que Manny es uno de los pocos verdaderos deportistas buenos que quedan”, dice Seth, quien cuenta tiene 36 años. “Pero después de haber visto la pelea anoche, creo que no hay nadie que pueda vencer a Floyd. Me preocupa de hecho que puede haber más allá de Pacquiao vs. Mayweather, creo que el boxeo termina después de esa pelea, ¡no queda más nadie!”.

Jack chequea su reloj, gira su vista hacia el bartender y le hace la seña universal para pagar la cuenta. “Mi vuelo sale a las 4:00 y debo irme”, dice antes de tomar su vaso a medio llenar de Stella y beber con velocidad de quinceañero.

“Me gustaría volver al periodismo, pero hoy en día para mí es imposible. Aseguré mi vida y la de mis hijos haciendo otras cosas”, cuenta que tiene negocios de lavanderías. “No hay nada como escribir y contarle historias de lo que uno ve a la gente. Menos mal que siempre hay gente haciéndolo. De todas formas de vez en cuando hago un articulito ‘freelance’ por ahí”.

….

Al día siguiente, ya en casa, me llegó este mensaje: “Fue un placer haber hablado contigo de boxeo en la barra del aeropuerto de Las Vegas. La pasamos muy bien mi papá y yo. La desgracia fue que llegué 10 minutos antes de la salida de mi vuelo y le habían dado mi silla a otra persona. Creo que son medidas extrañas de Southwest. Pasé la noche durmiendo en unas sillas del aeropuerto y ya estoy en casa. Creo que necesito una semana para descansar ahora…”, Seth Smith.

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