Despedida para un súper héroe


Realidad / Reflexión
19 mayo 2010

Cuando murió mi abuela lo supe de sopetón. Cuando enfermó mi cuñado y luego se derritió dentro de sí mismo lo confirmé. Si morían los héroes lejanos no me importaba, los cercanos fueron los que comenzaron a hablarme, a dictarme las lecciones, a seguir empujando para ponerme frente al tema ineludible de crecer, terreno ese en el que jamás me ha ido bien.

Papá comenzó a presentarnos a la muerte desde muy niños. Recuerdo que una vez en un restaurant en Nueva York me hizo llorar y casi vomitar porque decía que se iba a morir. Nunca dijo cuándo y hoy todavía sigue entre nosotros unos 27 años más tarde. Pero esa afirmación inequívoca de que moriría causaba una sensación ácidamente incómoda en mi estómago… “No mañana, ni pasado, pero algún día me voy a morir y mamá también y los abuelos también y el mesonero también y ustedes también”…

¿O sea? ¿No somos inmortales?

Ese ácido gaseoso estomacal de aquella noche en Manhattan es el mismo que me visita hoy…

Aquel pana era para mí inmortal. Era parte de una banda de súper héroes de carne y hueso que se lanzaban a las calles a hacer de todo y a la cual pertenecía también mi hermano. Los veía como tipos súper poderosos, podían hacer cosas que yo no y su arma común era el ser cuatro o cinco años mayores, eso los autorizaba.

Aquel pana era resistente a todo. Los golpes de los enemigos (en coñazas) de la calle rara vez le alcanzaban y poco o nada lo dejaba marcado. Las novias más hermosas, los carros más chéveres, la mejor música, las mejores fiestas… ¡Yo quiero ser como él! Las tentaciones no lo maltrataban. El alcohol entraba y salía de él cual agua y los cigarrillos no le causaban siquiera ronquera… ¡Era un bárbaro! ¡Todos admirados pero este mucho más que el resto!

Aún recuerdo aquella noche sentados sobre el techo de la casita en Playa Guacuco, Margarita. El salvaje se bebió una botella y media entera y nada. Yo, con poco más de 18, traté de imitarlo y no sólo sucumbí, sino que me descompensé de tal manera al día siguiente en la playa, que mi hermano me perdió respeto, confianza, amistad y todo lo que viene en el paquete. Si no hubiera sido por aquel pana, quizás hoy deambularía yo por Playa El Agua.

Aquel pana me soportó todas ese día, soltó su risa ‘trademark’ de ‘bebé grandote’ de siempre, cargó con mi pea descomunal y convenció a su compadre, mi hermano, de que no me devolviese a Caracas cuando recién iniciaba la Semana Santa. Lección de vida: Los verdaderos amigos no son ‘como familia’, ¡son familia!

Inmortal y, como los súper héroes de verdad, mega generoso…

Hoy recibo esta noticia y mientras entiendo menos a la vida, entro más intensamente en el monólogo con Dios o lo que sea que escucha allá arriba, acá abajo o aquí a los lados. Me hago las preguntas sempiternas, otras y al final concluyo en lo aprendido: Morimos pero de muchas maneras quedamos. Puede que suene a frase trillada, sí, pero no hay nada como la confirmación por vía propia de que lo que se repite tantas veces de verdad es cierto.

Rafael se fue… Ya no veremos su magna figura ni su sonrisa tan gigantesca como su constitución, es verdad. Ya no nos reiremos cuando su voz suelte los mejores chistes pendejos que jamás puedas escuchar, ni tampoco con las cómicas alusiones a su propia calva y su barriga… Pero algo nos queda y nos queda mucho.

Al final, Rafa también es inmortal… Aquí está mientras escribo y me está haciendo reír… Y gracias a él y a lo que dejó en nosotros -dentro de la tristeza infinita de la despedida- me siento un poquito mejor y hoy quiero ser alguien mejor… Quiero que alguien me vea como el súper héroe que siempre vi y veo en él…

Hasta siempre amigo ‘bebé grandote’. No sabes cuánto lamentaré no poder verte si es que regreso a Caracas…

6 responses to “Despedida para un súper héroe

  1. sergio muy sentido tu escrito… arranca no una sino muchas lagrimas…

  2. Zoraya Pestana

    En momentos como este, es q la distancia duele mas… Se nos van amores, se nos van afectos, solo nos queda la soledad y el frio mas profundo en el Alma… Tambien fue mi hermano mayor, como lo es josi, Juan, Franco, guatavo…. Como lo eres tu!!! Lo siento mucho, recibe un abrazo calentito de hermana menor y otro para Juan!!! Lo lamento mucho…

  3. Broderick Zerpa

    No conocí a tu pana, pero siento, lo que sientes, es esta maravillosa pieza de fina narrativa.

    Admiración por tu arte y el pésame, por tu héroe.

  4. Indira Parra

    Sergio…Hermosas palabras de una sensilidad autentica..Un abrazo mi super-heroe…

  5. Riccio Leon

    Verga Primo, escribio el corazon… bellas palabras para un amigo.. son para siempre

  6. Jorge Vasquez

    Excelente Sergio!
    El gordo siempre será nuestro héroe!!

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